"Son las personas las que dan sentido a las organizaciones", según People & Partners

¿Qué ha ido ocurriendo con las personas en el mundo empresarial? Janet Spröhnle, directora de People & Partners, lo respondió en el último Congreso Mundial de RR.HH. Chile 2014 y uqe reproduce Aptitus por G de Gestión.

Por Rafael Rojas Tupayachi

Se ha perdido el sentido de hacer empresa en la evolución de los últimos cincuenta años. Se ha llegado a un punto en que solamente una organización emocional, donde la persona está en el centro, que es capaz de ser libre, de innovar, en el que no existen jerarquías ni pirámides, podrá volver al origen.

Este tema mereció un taller completo en el Congreso Mundial de Recursos Humanos Chile 2014. Se ensayó una propuesta de una empresa con sentido, en la que las personas pueden vibrar para inspirarse en una causa verdadera.

“La empresa no tiene sentido. Son las personas las que le dan sentido a las organizaciones”, remarca Janet Spröhnle, psicóloga de la Universidad Católica de Chile y directora ejecutiva de la consultora People & Partners, tras enumerar las características nocivas de las compañías de hoy, que indican que el sistema se agotó.

En un contexto donde la empresa está muy quebrantada desde la percepción que tienen los skateholders externos de ella, en el que solo valen los resultados, en el que se ha generado asimetría y vacíos en el ambiente laboral, donde el CEO está expuesto a una calidad de vida que no siempre es la mejor, es alta la probabilidad de que un colaborador promedio no se sienta relevante para la organización.

“Antes había un contrato psicológico, eso se rompió. Han cambiado los tiempos, ahora los intangibles, como alcanzar la felicidad, requieren una empresa más simétrica, transversal y que no sea extractiva. Ahora, a los colaboradores de la generación ‘Y’, por ejemplo, más les interesa tener un impacto social”, detalla Spröhnle.

¿Quién pone los precios?
La empresa debe inspirar con alguna oferta a los trabajadores, que sientan que su aporte va a llevar su sello personal a los clientes, sin línea de organizaciones piramidales, sin mirar a los futuros compradores como para inventarles necesidades. Las personas con sentido necesitan recibir una invitación inspiradora.

La propuesta de Spröhnle, psicóloga de la Universidad Católica de Chile, incorpora un estadío más agresivo para la comunidad empresarial, principalmente en el campo de los servicios. Tiene que ver son la formación de los precios y la satisfacción de las expectativas de los clientes.

“Los precios deberían ser establecidos por los clientes y no la por la empresa que entrega el servicio”, propone la directora ejecutiva de People & Partners. La filosofía de la iniciativa es centrarse en la necesidad que tiene el cliente y que puede ser cubierta por la empresa.

“Si me regalas ese espacio para concretar esa transacción es porque me gustó mucho lo que hice, por lo que te entrego el servicio poniendo toda la pasión en su ofrecimiento y te digo: tú ve al final cuánto me puedes pagar”, describe, tras añadir que esa actitud haría que todos se esmeren por entregar el mejor servicio.

Spröhnle señala que hace ya varios años que los activos propiamente dichos están perdiendo valor relativo frente a la mayor importancia de los intangibles como la mística y la reputación.

“Los intangibles no se pueden comprar, ahora la empresa con sentido ya existe, se está desarrollando, de forma paralela, con los emprendimientos. Ahora tienes que actualizar tu versión, algo tiene que inspirar a todos los que integran las organizaciones”, precisa.

Genes y generaciones
Hace 15 años empezaron a convivir cuatro generaciones en las empresas de todo el mundo. Para Janet Spröhnle, estas organizaciones aún no tienen la capacidad de generar una administración más diversificada.

Estas son las generaciones que conviven en este momento en las comunidades empresariales:
DEL SILENCIO: Del tiempo de las guerras, de conseguir el alimento, de crianza de los hijos, de cubrir las necesidades básicas de su familia.

BABY BOOMERS: Dieron el gran aporte a la humanidad al instalar la gran empresa. Es testigo del inicio de las fusiones y adquisiciones, y de los estándares que exigen los mercados.

LOS X: Es la generación traslapada, es mercantilista, se preocupa por lo suyo y por los resultados. Son parte de la nueva economía de mercado y de la medición por resultados, con el concepto generado de empresa que cotiza en el mercado bursátil.

LOS Y: Es una capa distinta dado que han tenido sus necesidades básicas más cubiertas. Tienen un proyecto de vida con una necesidad imperiosa de aportar a la sociedad. Ambicionan innovar y apoyar las causas sociales. Ellos traen la nueva mirada; son emprendedores.

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