Diez cosas que solo los jefes excepcionales dan a sus empleados

La red laboral online LinkedIn explica las características que hacen a algunos jefes tan especiales para sus actuales y ex empleados. ¿Es usted un jefe excepcional o recuerda haber trabajado para alguien así?

(Foto: Huffington Post)
(Foto: Huffington Post)

Los buenos jefes tienen habilidades de organización. Los buenos jefes tienen habilidades para tomar decisiones clave. Los buenos jefes consiguen cosas importantes.

Los jefes excepcionales hacen todo lo anterior y mucho más. (Y nos acordamos de ellos para siempre.) Obviamente, ellos se preocupan por su empresa, clientes, vendedores y proveedores; pero lo más importante, ponen algo más de atención en las personas que trabajan para ellos.

Y es por eso que son tan escasos. Según un artículo publicado por la red social de profesionales LinkedIn, estas son las diez cosas que los jefes extraordinarios dan a cada empleado:

1. Autonomía e independencia.
Las grandes organizaciones se basan en la optimización de procesos y procedimientos. Aún así, ninguna tarea merece un enfoque exageradamente gestionado, ni siquiera la industria manufacturera.

El compromiso y la satisfacción se basan en gran medida en la autonomía y la independencia. “Me importa cuando es mío”. “Me preocupo cuando estoy a cargo y me siento capaz de hacer lo correcto”.

Además, la libertad engendra innovación: incluso las posiciones fuertemente orientadas a los procesos tienen lugar para diferentes enfoques. (Seguimos con el ejemplo del sector manufactura.) Siempre que sea posible, dé a sus empleados la autonomía e independencia para trabajar en la forma en que mejor rinden. Cuando lo hacen, casi siempre encuentran la manera de hacer mejor su trabajo de lo que imaginaban posible.

2. Normas claras.
Si bien cada trabajo debe incluir un cierto grado de independencia, cada empleo también necesita normas básicas de cómo manejar ciertas situaciones específicas.

Pocas cosas son más estresantes que no saber lo que se espera de un día para otro. Por ejemplo, criticar a un empleado por ofrecer hoy un descuento a un cliente furioso cuando el descuento duraba hasta ayer significa que no hubo una buena comunicación.

Cuando un jefe excepcional cambia una norma o directriz, él o ella comunica estos cambios con anticipación; y cuando es posible, debe tomarse el tiempo para explicar por qué tomó la decisión y lo que espera en el futuro.

3. Objetivos significativos.
Casi todo el mundo es competitivo; a menudo los mejores empleados son muy competitivos – sobre todo con ellos mismos. Objetivos significativos pueden crear un sentido de propósito y añadir un poco de sentido a las tareas más repetitivas.

Además, los objetivos son divertidos. Sin una meta significativa a qué apuntar, el trabajo es solo trabajo. Y a nadie le gusta el trabajo.

4. Un verdadero sentido de propósito.
A todo el mundo le gusta sentirse parte de algo grande. Todo el mundo ama sentir esa sensación de trabajo en equipo y espíritu de cuerpo que convierte a un grupo de individuos en un verdadero equipo.

Las mejores misiones implican la realización de un impacto real en las vidas de los clientes a los que sirve. Un jefe excepcional deja que sus empleados sepan lo que quiere lograr para su negocio, sus clientes, e incluso para su comunidad. Y si es posible, los deja crear un par de misiones por su cuenta. Sentir un verdadero propósito comienza con saber qué le importa a uno y, más importante, por qué le importa.

5. Oportunidades para brindar un aporte significativo.
Los empleados que están comprometidos con su trabajo siempre tienen ideas nuevas. Ante esta situación, los jefes pueden tomar en cuenta sus sugerencias o simplemente escucharlas sin mayor consideración, esto último podría desmotivar el compromiso de los más entusiastas colaboradores.

Es por eso que los jefes excepcionales dan la mayor cantidad de facilidades para que los empleados ofrezcan sugerencias. Hacen preguntas clave. Se muestran gentiles. Ayudan a los empleados a sentirse cómodos de proponer nuevas maneras de hacer las cosas. Cuando una idea no es factible, siempre se toman el tiempo para explicar por qué.

Los grandes jefes saben que los empleados que hacen sugerencias se preocupan por la empresa, por lo que se aseguran que ellos sepan que su aporte es valorado y apreciado.

6. Un verdadero sentido de conexión.
Cada empleado trabaja por un sueldo (de lo contrario trabajarían como voluntarios), pero la mayoría de los empleados también quiere trabajar por algo más que un cheque: ellos quieren trabajar con y para personas a las que respetan y admiran y viceversa.

Es por eso que una palabra amable, una rápida discusión acerca de la familia, una conversación informal para preguntar si un empleado necesita ayuda – esos momentos son mucho más importantes que las reuniones de grupo o evaluaciones formales.

Un verdadero sentido de conexión es personal. Es por eso que los jefes excepcionales demuestran que ven y aprecian a la persona, no sólo al trabajador.

7. Ser consistente y justo en el trato.
A la mayoría de las personas no les importa si un jefe es estricto, exigente y rápido en dar feedback (no siempre positivo), siempre y cuando trate a todos los empleados de manera justa. Los grandes jefes tratan a cada empleado de forma diferente, pero siempre de manera justa.

Los jefes excepcionales saben que la clave para mostrarse consistente y justo ante sus empleados es la comunicación: mientras más empleados entiendan por qué se tomó alguna decisión, es menos probable que se asuma un trato injusto o favoritismo.

8. Criticas en privado.
Ningún empleado es perfecto. Cada empleado no solo necesita sino merece una retroalimentación (feedback) constructiva. Los buenos jefes dan ese feedback. Los grandes jefes siempre lo hacen en privado.

9. Un elogio en público siempre es bien recibido.
Todos los empleados – incluso los que tienen un rendimiento relativamente bajo – hacen algo bien. Cada empleado merece ser reconocido y valorado. Es fácil elogiar a los mejores empleados porque casi siempre están haciendo cosas impresionantes. (Pero ¿tal vez los elogios son una razón por la que son sus mejores empleados? Piénselo.)

Puede que cueste trabajo encontrar razones por las que alabar a un empleado que simplemente cumple con los estándares, pero no se preocupe: Unas cuantas palabras de reconocimiento – especialmente en público – pueden ser el empujón que un empleado promedio necesita para empezar a convertirse en un gran colaborador.

10. Una oportunidad hacia el futuro.
Cada trabajo debe tener el potencial de llevar a cosas más grandes. Los jefes excepcionales se toman el tiempo de preparar a los empleados para el trabajo que algún día ellos esperan tener, incluso si ese empleo es con otra compañía.

¿Cómo se puede saber lo que un empleado espera hacer algún día? Pues pregunte.
Los empleados sólo se interesan en su compañía después de que usted empieza a mostrar interés en ellos. Una de las mejores maneras de hacerlo es mostrar que, si bien usted tiene esperanzas para el futuro de su empresa, también tiene esperanzas para el futuro de sus empleados.

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