¿Cumple con todos los requisitos para ser un candidato perfecto?

Buscar empleo es ya el trabajo más complicado del mundo. Y detrás de cualquier estrategia de rastreo de un puesto debe haber una preparación y unas condiciones que no se improvisan.

Los expertos le dirán que para ser el candidato ideal y llamar la atención de los reclutadores es necesario diferenciarse del resto de competidores (quienes también buscan un puesto) en un mercado laboral hipercompetitivo. Hay demasiados factores que deben ser tenidos en cuenta y muchos requisitos que se dan como necesarios para ser considerado un profesional idóneo. ¿Cumple usted con todas estas características?

  1. 1 Conocerse y saber planificar la propia carrera
    Una de las primeras cosas que debe hacer es un pronóstico acerca de su empleo, de su profesión o del sector en el que trabaja y en el que pretende trabajar. Quien sabe hoy lo que estará haciendo dentro de cinco años tiene una ventaja competitiva que le permitirá diseñar un plan de carrera, ser consciente de sus puntos débiles y de sus fortalezas y resultar así mucho más atractivo a los posibles reclutadores.
  1. 2 Consciente del valor de un nuevo currículo
    El currículo tradicional no resulta eficaz si no se complementa con otras estrategias. El candidato ideal ha de ser consciente de que para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes sus éxitos pasados, y éstos ya no se pueden vender de una manera tradicional. Vivimos en un mercado laboral interconectado en el que resulta complicado controlar nuestro propio currículo, y en el que somos cada vez más transparentes.
  1. 3 Las nuevas capacidades profesionales
    El mercado laboral cambia a una velocidad increíble, y eso nos obliga a convertirnos en un nuevo tipo de profesional. Lo importante es diferenciarse para llamar la atención de los reclutadores. Hay que aportar un nuevo valor y presentar nuevas credenciales profesionales, capacidades y habilidades adaptadas al otro tipo de mercado de trabajo.

La lista de capacidades cambia casi constantemente, por lo que se requiere una reinvención permanente. Estas son algunas de las que ya se exigen: creatividad e innovación; ser muy adaptable a las nuevas situaciones y tener capacidad para trabajar en entornos cambiantes; habilidad para tomar decisiones; autoaprendizaje y capacidad de reciclaje o habilidad multidisciplinar; flexibilidad y polivalencia que permitan trabajar en diferentes puestos; habilidades relacionales y comunicativas; una faceta internacional relevante; experiencia; dominio de las redes sociales; o capacidad para fabricar nuestra propia marca, sobre la base de que cambia la forma de trabajar y hay que recurrir a nuevas soluciones, pensando como proveedor de servicios.

  1. 4 Saber vender la diferencia como activo
    Los expertos recomiendan que seamos capaces de vendernos como si fuéramos una empresa o un producto. Ésa es la base para crear nuestra propia empleabilidad. Se trata de diseñar nuestra carrera pensando en quién podría invertir en nuestro talento, demostrando resultados y asumiendo riesgos. Lo primero es analizar quién puede ser el accionista (el que va a apostar por nuestro talento) y cuál es el valor del producto que podemos ofrecerle.
  1. 5 Su experiencia y lo que es capaz de demostrar
    La etiqueta de experto no se la pone uno mismo. Es algo que nos otorgan los demás, y obtenemos reconocimiento cuando una masa suficiente de personas nos define de esa manera. Para que eso suceda, conviene demostrar nuestra capacidad de resolver problemas. Y en términos de experiencia demostrable conviene tener un número determinado de casos de éxito que nos avalen, un bagaje que nos reafirma. Saber vender esa experiencia resulta fundamental.
  1. 6 Ser capaz de cambiar de forma radical
    El candidato ideal tendrá entre sus principales valores la capacidad para reinventarse y para cambiar totalmente de actividad o de carrera. Esto incluye la posibilidad de escoger una nueva actividad profesional en otro país o en un mercado distinto. Se trata de un profesional que ve su trayectoria laboral en sentido circular y en diagonal, algo que le permite plantear los cambios de una forma muy diferente.

En todo caso, la verdadera reinvención profesional es ser capaz de maximizar en otro sector, puesto o actividad lo que uno sabe hacer, tratando de encontrar caminos alternativos que son posibles porque existen las competencias básicas para aplicarlas en otro sector.

La reinvención puede incluir también la estrategia del paso atrás: a veces, desatascar nuestra carrera puede pasar por un retroceso que, aunque no lo parezca, implica volver a invertir en el futuro. Esto nos ofrece la oportunidad de tomar un camino distinto que al final resulta determinante, olvidando los prejuicios que limitan nuestra capacidad de recolocarnos.

En plena borrachera de cambio y reinvención profesional, el candidato ideal no se empeña nunca en hacer aquello para lo que claramente no está dotado. Tiene siempre en cuenta qué quiere en su nueva ocupación; qué es lo realmente imprescindible, a lo que no está dispuesto a renunciar.

  1. 7 Adaptable a las nuevas fórmulas de trabajo
    No tiene por qué ceñirse a la empresa tradicional. Hay nuevas fórmulas laborales. Tenga en cuenta que llega un boom del empleo independiente y que se requieren profesionales multitarea, o aquéllos que puedan diseñar un portfolio de carreras con identidades profesionales múltiples, haciéndolas compatibles.

Los nuevos modelos de trabajo tienen que ver con el hecho de que cada vez más profesionales tienden a concebir su actividad como si fueran empresas unipersonales que detectan oportunidades en lugar de esperar a que los clientes empleadores les digan que necesitan algo. Son capaces de crear la oferta, igual que hacen las start up, y diseñan un plan de negocio profesional.

El candidato ideal tiene en cuenta la emergencia de ocupaciones por proyectos, y de las iniciativas unipersonales que aprovechan la experiencia concreta para una iniciativa determinada.

A la hora de escoger un puesto o una compañía, hay que tener en cuenta que cada vez más organizaciones permitirán la conciliación o las jornadas adaptadas al ciclo productivo de cada empleado, con un predominio del cumplimiento de hitos y objetivos.

Predominarán las modalidades de trabajo de mayor flexibilidad, como el trabajo mixto, tanto en la oficina como a distancia con horario flexible. También el trabajo en la oficina en horario flexible o la actividad a distancia con horario flexible.

Los profesionales top son conscientes de que se podrá cambiar más a menudo de carrera y de empleador. Incluso algunos trabajarán para varias compañías desarrollando proyectos específicos.

El trabajo pasará de ser una actividad que se desarrolla de una forma constante y uniforme a una labor centrada en proyectos con vocación claramente temporal.

Hoy más que nunca tenemos varias identidades profesionales y no debemos aferrarnos a una única. Cualquiera puede cambiar su carrera, y hoy se debe reconocer la necesidad de ser muy flexible. Cuestiones como la ubicación geográfica o la disposición a movernos e incluso a cambiar de sector y de profesión tienen que ver con esto, e influyen en la forma en la que abordamos el rastreo de un nuevo trabajo.

  1. 8 Un verdadero ‘crack’ en redes sociales
    Si usted es un verdadero crack en las redes sociales se dará cuenta de que esto no le asegura un puesto de trabajo. Para empezar, estar excesivamente presente en ellas puede ser contraproducente. Y no todos los que presumen de marca personal son expertos sólo por estar en ellas. Dicho de otra forma: sólo el número de seguidores o la popularidad que obtenga en las redes sociales no supone un elemento diferenciador. Y ser muy visible en el mundo 2.0 no nos convierte en un buen profesional.

El verdadero branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad. Lo fundamental es que se le conozca, que se sepa cuáles son sus competencias.

Conviene que trabajemos nuestro propio modelo de negocio y nuestro mensaje, dejando un posicionamiento de marca correcto en todos ellos. Y resulta determinante que nuestra marca personal se construya sobre la base de la autenticidad, porque lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que mostramos en las redes y de qué manera las utilizamos.

  1. 9 El ‘networking’ que funciona realmente
    El candidato ideal es capaz de construir una red de contactos sostenible que le permite acceder a las ofertas de trabajo ocultas.

Las ofertas no son visibles, pero existen, y la red de contactos es la mejor manera de obtenerlas. No se trata de simples enchufes, sino de personas que conocemos y que se mueven por enriquecimiento mutuo.

Hay que tener muy claro qué es lo que queremos que recuerden de nosotros, y conviene construir redes de confianza que sean sostenibles en el tiempo, porque muchas veces damos por supuesto que el otro conoce qué es lo que sabemos hacer, y no nos molestamos en generar ese tipo de contacto ni trabajamos bien el mensaje que queremos que tengan de nosotros.

Puesto que los contactos sólidos resultan determinantes, el candidato ideal sabe quién merece verdaderamente la pena, y dónde están los amigos de alta calidad que le ayudan a conseguir un empleo o a brillar en el que tiene.

  1. 10 Poco proclive a la frustración profesional
    El candidato ideal sabe gestionar sus expectativas y es capaz de diseñar su puesto con una visión realista.

Cualquier empleo tiene una cara amable y una cruz tediosa, por lo que debemos evitar hacernos una composición de lugar que difiera de la realidad. Hay que desechar la obsesión por el trabajo perfecto, ya que el puesto ideal no existe, y tampoco la empresa perfecta. La frustración llega cuando nos obsesionamos por vivir en un paraíso profesional que no es real.

A esto se añade que el candidato ideal sabe que nunca es demasiado tarde para encontrar el trabajo de su vida. No cae en la frustración ni se deja llevar por el pesimismo. Por muy hastiado que esté de su trabajo, hay motivos para la esperanza, y la aparición de nuevas profesiones casi cada día en un entorno laboral de incertidumbre es una fuente de oportunidad para que aparezca la posición soñada o el empleo en el que por fin encaja. Y está preparado para ese momento.

  1. 11 Consciente de los límites del éxito
    El candidato top conoce las limitaciones que se refieren a cuánto es posible estirar la época de triunfos y grandes logros profesionales propios de un profesional de altísimo rendimiento. Y lo que es más importante: ha pensado en cómo reaccionará su organización cuando llegue su declive profesional. Tiene claro que las compañías que cuidan a las personas son las que consiguen un plus de excelencia que otras no logran. Son organizaciones que sacan mucho más de sus profesionales. Y ese plus suele estar basado en razones emocionales. Sin embargo, no conviene esperar demasiadas oportunidades por parte de nuestra organización cuando llega el declive. No podemos depender de ello.

Cuanta más dependencia tengamos, más posibilidades tendremos de fracasar. No se puede fiar todo a las oportunidades que pueda darnos nuestra empresa. Es mejor que sepamos dirigir nuestra carrera y tengamos un plan para cuando llegue el bajón.

  1. 12 Tener clara la idea de disponibilidad total
    El uso de tecnología que ofrece la posibilidad de estar accesible permanentemente difumina la línea que separa el ámbito laboral del privado.

El candidato ideal tiene claro cómo gestionar todo esto. Finalmente, uno es el responsable de permanecer siempre disponible. Si se contesta al teléfono o a los mensajes de texto con excesiva disposición se transmite la idea de que se puede contar con uno en cualquier momento. Hay que saber decir “no” y ser capaz de marcar ciertos límites. Cada vez más, trabajamos por proyectos y nuestra flexibilidad horaria aumenta. Y la profesionalidad no debería medirse por el tiempo que estamos en la oficina, sino por los objetivos reales que conseguimos.

  1. 13 Sabe aumentar su valor dentro de la empresa
    El candidato ideal domina algunas claves para revalorizarse en su empresa. Entre ellas está el hecho de que uno es cada vez más eficiente (utiliza menos recursos) y eficaz (genera más resultados); y que debe dejar patente que es más ágil, que agradece más las cosas y que comparte y ayuda.

Son valores fundamentales para la carrera que tienen que ver con aportar al equipo, al jefe, a los compañeros y subordinados.

Ser positivo y dar ejemplo aumenta también nuestro valor. Esa revalorización profesional es para aquéllos que tienen capacidad para mantener su estado de ánimo y permanecer estables ante los cambios.

Gestionar nuestra carrera profesional y cambiar también nos hace brillar, pero siempre teniendo en cuenta que los cambios excesivos tampoco son recomendables.

A esto se puede añadir el hecho de saber sacar valor de los proyectos en los que uno ha intervenido.

Sin olvidar la capacidad para rodearse de los mejores, creando un entorno de colaboradores que tengan planes ambiciosos y que persigan grandes objetivos. Incluso si éstos son diferentes a los suyos, debe fomentar su energía y alimentarse de ella.

  1. 14 Conocer cómo trabajan los reclutadores
    Resulta determinante saber cómo actúan los empleadores y cuáles son las fórmulas y métodos que utilizan para saber si usted encaja en ese puesto. Es necesario conocer aquellas herramientas que los reclutadores usan para minimizar la tasa de fracasos.

El comportamiento en las redes sociales, los test de personalidad y hasta el uso de datos biométricos pueden servir para pronosticar cómo podemos reaccionar en determinadas situaciones comprometidas. Si los conocemos, tendremos cierta ventaja sobre los demás competidores.

Los cazatalentos, consultores o empresas de selección tienen como clientes a las empresas. Como candidato, usted ocupa un lugar destacado en el proceso, pero saber quién es quién y dónde está le hará más eficiente en la búsqueda de empleo.

  1. 15 Creatividad y mentalidad ‘start up’
    Debe tratar de ser una especie de emprendedor interno, preocupado por preservar la mentalidad start up en su compañía. Un profesional creativo es un empleado flexible, listo para adaptarse y analizar los retos desde diferentes puntos de vista; curioso, siempre en busca de buenas ideas para explorar y recombinarse; humilde, capaz de entender que una buena idea puede desencadenar una mejor idea de otra persona; que no vaya sólo a por lo que se espera, sino que mire más allá; estratégico, que entienda el impacto que cada decisión tiene en el proyecto global o en la ejecución final de la idea.

Tiene prestigio interno por haber demostrado buenos resultados y haber dado ya ideas de éxito

Cuando toma un reto lo lleva hasta el final: entonces, demuestra lo que vale.

Comparte los éxitos. No le importa si al final la medalla se la pone el que le dejó hacer.

Admite las críticas, el feedback y los consejos. Cuantas más ideas y críticas a lo que uno hace, más cerca se está de hacerlo mejor.

El candidato ideal no es de los que siguen patrones prefijados ni buscan las mismas soluciones que el resto.

Quien sabe ver oportunidades donde otros sólo advierten problemas y valora la disrupción y la ruptura, con el propósito de crear algo que antes no existía, tiene algunas de las características propias de los que deciden cambiar la queja por el emprendimiento y fabricar su propio empleo.

Algunos optan por ser emprendedor internos, que toman la decisión de cambiar su compañía desde dentro. Y la mejor manera de hacerlo es crear nuevos negocios. Emprender basándose en su propio capital humano dota a las empresas de un nicho continuo de empleo, pero para eso deben dar libertad y apoyo financiero para crear nuevos productos, servicios y sistemas sin ataduras y sin necesidad de seguir las rutinas y protocolos habituales de la organización

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