Las cinco características que definen a un buen director de una empresa

No basta con llegar al puesto, también hay que marcar la diferencia. En la nota marcamos cinco consejos para lograr el perfil ideal de un director o un CEO.

(Foto: Difusión).
(Foto: Difusión).

La transparencia y la comunicación son cualidades que cobran mucho valor en el perfil actual del CEO y del director de una empresa. Estas impulsan un clima de confianza, credibilidad, lealtad y legitimidad en la organización, afirma Augusto Cáceres, decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte (UPN).

El especialista describió las cinco características fundamentales de un gran director en una organización:

1. Comportamiento ético. Existen empresas que, justamente por mantener una línea ética, reestructuran su directorio, cambian al gerente general e incluso al CEO. Esto revela que las organizaciones están dispuestas a tomar decisiones muy radicales para preservar las buenas prácticas y proteger su imagen.

“Es fundamental que una empresa se exprese con transparencia y asuma responsabilidades. No se deben ocultar hechos que expongan a la compañía a situaciones que afecten su patrimonio o el valor de la marca. Esto implica comunicación, apertura, decir siempre la verdad y no solo cuando se consulte”, destaca el especialista.

2. Conocimientos muy actualizados. Los directores de una empresa son ejecutivos con competencias globales y, dependiendo del giro de la organización, con conocimientos muy especializados. Los altos funcionarios de una empresa deben conocer todas las herramientas que exige el mundo competitivo actual para responder adecuadamente en el trabajo.

3. Saber escuchar. Es una cualidad que permite a un director conocer el rumbo de la empresa. Un alto ejecutivo no puede esperar a una reunión de directorio para recién enterarse del tema. El director se contacta con gente de la organización, para cotejar el rumbo de la empresa.

4. Que ejercite la independencia. Para un director es fundamental tener independencia de ideas y toma de decisiones. Este hecho cobra notoriedad en empresas familiares con directorios totalmente conformados por miembros de la familia.

“Solo una de cada ocho empresas familiares sobrevive a la tercera generación y dos de tres trascienden luego de la muerte de su fundador. Sí se puede incluir un miembro que represente al accionariado familiar, pero es prioritario que los integrantes sean técnicos, expertos y que no respondan a intereses particulares, sino que actúen con independencia de criterio”, explica el experto.

5. Definir prioridades. Si el director no tiene la capacidad de priorizar los aspectos importantes y generadores de valor para la organización, se pierden oportunidades muy grandes para la empresa.

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