Volatilidad de Donald Trump tiene a farmacéuticas en la montaña rusa

El gobierno gasta más de US$ 1 billón al año en el programa Medicare para los ancianos y discapacitados y el programa Medicaid para los pobres.

(Foto: Reuters).
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Bloomberg.- Pocas industrias están recibiendo el Tratamiento Trump como la farmacéutica. Las acciones de firmas farmacéuticas inicialmente subieron después de que Donald Trump fuera elegido presidente, apostando a que el nuevo mandatario favorecería las ganancias de la industria.

Luego, se desplomaron tras las críticas públicas de Trump a los altos precios de los medicamentos y, de pronto, el debate sobre el futuro de la atención de la salud cambió.

¿Y ahora qué sigue?
“Realmente no se puede predecir lo impredecible”, dijo en Londres el máximo ejecutivo de AstraZeneca Plc, Pascal Soriot. Por su parte en Novo Nordisk A/S, competidores de Soriot, redujeron sus proyecciones anuales aduciendo riesgos políticos en Estados Unidos.

La industria de la salud no es la única que se ha visto agitada por los comentarios a veces improvisados de Trump.

Las empresas minoristas se vieron afectadas por la propuesta de aplicar impuestos a las importaciones mexicanas para pagar por un muro fronterizo. Las acciones de aerolíneas perdieron terreno ante el caos que generó su decreto ejecutivo sobre inmigración.

Incertidumbre diaria
Pero la industria del cuidado de la salud, responsable por el 17% de la economía de Estados Unidos, es única. El gobierno gasta más de US$ 1 billón al año en el programa Medicare para los ancianos y discapacitados y el programa Medicaid para los pobres.

Y Estados Unidos tiene un papel hegemónico en el mercado, tanto desde el punto de vista financiero como en el establecimiento de reglas, desde cómo operan los hospitales a que medicamentos se pueden vender.

De manera que la industria, un gigante acostumbrado a un ritmo de cambio más lento, se ha visto enfrentada a incertidumbres diarias.

La reunión que el martes sostuvo Trump en la Casa Blanca con fabricantes de medicamentos muestra lo que los ejecutivos e inversionistas están enfrentando.

Parecieron aliviados de que Trump aparentemente había reculado de la posición de que el gobierno debía fijar los precios de medicamentos luego que atacara a la industria en una conferencia antes de su inauguración.

Pero después de la reunión, el secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, calificó a Trump de “negociador de primera” y pareció volver a poner el tema de los precios sobre la mesa.

El máximo responsable de Merck & Co., Ken Frazier, dijo que salió de la reunión con Trump con la creencia de que el gobierno no usaría su poder de compra para rebajar los precios de los medicamentos.

“No tuvimos una conversación que nos hiciera creer que piensa que la solución a ese problema son negociaciones de secretaría”, dijo hy durante una conferencia sobre resultados financieros. “Eso no es lo que se percibe como la solución al problema”.

El lado bueno
Ejecutivos han estado intentando ponerse en el lado bueno de Trump y forjar sin ruido cambios beneficiosos.

Por ejemplo, las aseguradoras le están diciendo al Congreso que pueden ayudar a arreglar Obamacare, el apodo de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), que provee a millones de estadounidenses de seguro médico. Uno de los cambios propuestos es repeler el impuesto de Obamacare a su industria.

En tanto, Dave Ricks, máximo ejecutivo de Eli Lilly & Co. afirmó que el reemplazo del Obamacare por parte de los republicanos debería aumentar el acceso a medicamentos y proveer más opciones para los pacientes. “Hay una posibilidad de hacerlo bien esta vez”, manifestó.

Las aseguradoras y hospitales de Estados Unidos podrían ser las industrias afectadas más directamente por la incertidumbre y la falta de detalles sobre un plan para reemplazar Obamacare. El máximo responsable de Cigna Corp., David Cordani, dijo a analistas que el ambiente era “dinámico.”

Aetna Inc., una aseguradora que redujo su involucramiento en los mercados de Obamacare, señaló que la falta de claridad hace que la planificación para el 2018 sea difícil.

Su máximo ejecutivo, Mark Bertolini, señaló que “no hay posibilidad” de que entre en nuevos mercados de Obamacare el próximo año y que podría reducir su participación.

Pero, a la compañía le gustaría “ayudar al gobierno en la transición a un nuevo programa”, dijo Bertolini.

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