Impuesto fronterizo de Trump podría convertir al dólar en arma

Las declaraciones siguen a un tuit del 3 de enero en el que el republicano reprendió a General Motors Co. por su planta automotriz en México, canalizando el movimiento político de “fabricar donde vendemos”.

(Bloomberg) ¿Es la guerra fiscal la nueva guerra de divisas?

La amenaza del presidente electo de Estados Unidos de imponer un “importante” impuesto fronterizo a los productores estadounidenses que fabriquen productos en el extranjero para venderlos en Estados Unidos podría avivar el próximo tramo del repunte postelectoral del dólar, consideran algunos analistas.

En su primera rueda de prensa posterior a las elecciones, Trump hizo hincapié en su propuesta de imponer políticas cuyo propósito sea estimular la producción de bienes y servicios estadounidenses dentro del país con penalidades sobre las importaciones. “Habrá un importante impuesto fronterizo para esas compañías que se van y se salen con la suya”, dijo Trump el miércoles, sin dar más detalles. “Hay muchos lugares a donde se pueden mudar”, añadió. “Mientras sea dentro de Estados Unidos”.

Sus declaraciones siguen a un tuit del 3 de enero en el que el republicano reprendió a General Motors Co. por su planta automotriz en México, canalizando el movimiento político de “fabricar donde vendemos”:

General Motors está enviando el modelo de Chevy Cruze hecho en México a distribuidores estadounidenses a través de la frontera libre de impuestos. ¡Háganlo en EEUU o paguen un gran impuesto fronterizo!, escribió @realDonaldTrump en Twitter.

El impacto de una política de impuestos fronterizos de esta índole, cuya implementación probablemente requeriría de una legislación del Congreso y podría ser proscrita por las reglas de la Organización Mundial del Comercio, podría ser significativo para el dólar y para los mercados emergentes en particular.

Los esfuerzos motivados por políticas para impulsar la posición comercial neta de Estados Unidos, ya sea a través de un incremento en los aranceles o un impuesto de ajuste fronterizo, podrían desatar una férrea apreciación del dólar, que endurecería las condiciones financieras en todo el mundo.

La devaluación fiscal – un intento de estimular la competitividad mediante cambios en el sistema tributario – podría cambiar drásticamente las proyecciones para el dólar este año, que ha preparado el camino a un avance postelectoral en medio de expectativas de mayores tasas de interés y estímulos fiscales.

“Creemos que el mercado cambiario es demasiado optimista ante la posibilidad de que se incluya un ajuste fronterizo en un paquete [fiscal] definitivo”, escribieron estrategas de Morgan Stanley, encabezados por Todd Castagno, en un reporte anticipado el martes.

El dólar cayó mientras la demanda de bonos del Tesoro de Estados Unidos se elevaba tras la tumultuosa rueda de prensa de Trump. Sin embargo, el Índice Bloomberg Dollar Spot, que monitorea a esta moneda frente a otras 10, continúa 4,9 por ciento más alto desde las elecciones.

En términos sencillos, la política de impuesto fronterizo es un impuesto corporativo enfocado en un destino que apoya a los exportadores mientras que rechaza las deducciones por importaciones, lo cual representaría un golpe para los minoristas y fabricantes de autos en particular, dado el alto componente de importaciones en sus cadenas de suministro.

Los modelos económicos tradicionales indican que los tipos de cambio se ajustarían por completo a los cambios en la competitividad externa. En otras palabras, la fuerza resultante del dólar elevaría el costo de las exportaciones estadounidenses para los extranjeros y reduciría los costos de importaciones para los negocios estadounidenses por un margen correspondiente, compensando las penalidades fiscales para los importadores. Eso significa que el efecto neto sobre el balance comercial sería neutral.

Sin embargo, dado que las monedas rara vez, o nunca, se encuentran a niveles considerados “valor justo”, usando términos de paridad de poder adquisitivo, no hay garantía de que esta sacudida a los términos comerciales inducida por las políticas sería compensada rápida o completamente por los cambios en el mercado cambiario.

Morgan Stanley pronostica un aumento menor en el dólar en caso de que se establezca un impuesto de ajuste fronterizo del 20 por ciento, más que una apreciación única del dólar del 25 por ciento, como implica la teoría de libro de texto.

“Creemos que un incremento del 10-15 por ciento en dólares es razonable”, escribieron Castagno y su equipo. “Incluso si no vemos una compensación total del tipo de cambio, la política aún tendrá un gran impacto sobre la competitividad estadounidense y, por lo tanto, sobre el dólar”.

En otras palabras, sus proyecciones indican que Trump podría tener éxito en dotar a los exportadores con un incremento a la competitividad dado que es poco probable que el dólar se ajuste tan rápido como para absorber el cambio fiscal. Esta perspectiva es compartida por Mark McCormick de TD Securities Inc., quien predice que el dólar podría avanzar un 10 por ciento. “Es poco probable que los tipos de cambio se ajusten con la rapidez suficiente para poder asimilar el cambio fiscal”, escribió el analista el 6 de enero. “En otras palabras, un impuesto de ajuste fronterizo tiene probabilidades de estimular al dólar pero el cambio neto (la fortaleza del dólar y el subsidio a las exportaciones) probablemente seguirá favoreciendo a la producción y exportaciones estadounidenses”.

Los temblores del mercado por el impuesto se sentirían en todo el mundo.

“En pocas palabras, mientras que los efectos fiscales sobre el dólar podrían ser sustanciales por sí solos, las consecuencias por el cambio en los fundamentos comerciales alterados podrían ser algo enorme”, escribió el lunes en una nota Martin Enlund, director de estrategias en Nordea Markets.

Otro incremento al valor ponderado por el comercio del dólar sería como echar sal a la herida de los mercados emergentes, que ya encaran un marcado aumento en los costos de pago de deuda en dólares en términos de moneda local, las más duras condiciones de liquidez y la presión sobre los tipos de cambio fijos, señala.

“Los ajustes a los tipos de cambio nunca son tan sencillos como sugeriría la teoría, y abundan los cisnes grises”, agregó, aludiendo a sucesos que solo se pueden anticipar en cierta medida. Después de todo, los tipos de cambio son impulsados por una gran cantidad de fuerzas, incluyendo los flujos de capital, las tasas de interés, las políticas de la Reserva Federal y las políticas comerciales globales, mientras que las dinámicas monetarias del proteccionismo estadounidense son únicas.

“Los aranceles más altos podrían tener un impacto similar: es probable que los activos estadounidenses se beneficien de un intento de fuga a la seguridad o fuga a la calidad ante un impacto estanflacionario global”, concluyeron economistas del Bank of America Corp. encabezados por Ethan Harris en un reporte realizado en octubre.

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