Forbes: ¿Cuánto crecerá la economía peruana en el 2017?

Katie Micklethwaite, analista para Latinoamérica de Maplecroft, conversó con Forbes sobre lo que se puede esperar de la economía peruana este año, considerando el impacto del caso Odebrecht y las inundaciones en el país.

(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

El portal de la revista estadounidense Forbes ha publicado un análisis de riesgo político sobre las perspectivas de crecimiento de la economía peruana en el 2017, citando los comentarios de la analista para Latinoamérica de Maplecroft, Katie Micklethwaite.

Forbes: ¿Cuál es su evaluación de las mayores fortalezas y debilidades económicas del Perú en este momento?

Micklethwaite: Las principales fortalezas son las mismas que hace un año o incluso hace una década, lo que es adecuado, dado que la economía peruana está entre las menos volátiles de la región. En pocas palabras, la economía se caracteriza por sólidos fundamentos macroeconómicos y una gestión responsable, lo que significa que es capaz de resistir tormentas como la reciente caída de los precios de las materias primas. Si bien la política en el Perú es a menudo disfuncional, la política económica es competencia de tecnócratas capaces. Esto ha ayudado al país a alejarse del populismo fiscal, al que de otro modo sería muy susceptible dado su condición de país rico en recursos.

Otra fortaleza en este momento es que las inversiones realizadas durante el boom de las materias primas continúan dando frutos, particularmente en el sector minero. Durante los últimos trimestres, una serie de proyectos mineros nuevos y ampliados han comenzado su producción. Como resultado, la producción minera creció sólidamente a lo largo del 2016. En general, la economía del Perú le está yendo razonablemente bien a pesar de los menores precios de las materias primas.

En lo que respecta a las debilidades, la estrategia del gobierno para impulsar el crecimiento este año dependió en gran medida de proseguir con los grandes proyectos de infraestructura. Estos planes se encontraron con un gran obstáculo en el camino a principios de este año con un escándalo de corrupción que involucró a la constructora brasileña Odebrecht, que estuvo involucrada en varios proyectos importantes en Perú. El gobierno ha reconocido que esto costará probablemente al país hasta un punto porcentual en crecimiento del PBI este año.

A más largo plazo, la mayor debilidad del Perú es su dependencia de los recursos naturales, yo clasifico al Perú como de “alto riesgo” en términos de su dependencia de las exportaciones de materias primas. De las principales economías de la región, solo Chile tiene peor dependencia de recursos naturales, mientras que Argentina, Brasil y México son considerados como “medios” o incluso de “bajo riesgo”. En general, en Perú, la minería representa entre el 10% y 15% de los ingresos fiscales y alrededor del 60% de las exportaciones, lo que deja a la economía vulnerable a los cambios en los precios de las materias primas.

Forbes: ¿Cuáles son las principales prioridades políticas del presidente Pedro Pablo Kuczynski y qué tan probable es que logre sus metas?

Micklethwaite: La agenda de Kuczynski es mejor descrita como ambiciosa, pero no radical. Quiere aprovechar el legado de sus predecesores para hacer del Perú una economía dinámica y un buen lugar para hacer negocios, y para ello propone reducir la burocracia y fomentar la diversificación económica. Al mismo tiempo, quiere promover un crecimiento más equitativo y una mejor calidad de vida mediante la lucha contra la corrupción y el aumento del gasto en salud pública y educación.

Nada de esto es particularmente fuera de lo común. Los presidentes anteriores han identificado prioridades similares, pero Kuczynski ha presentado algunos planes muy específicos y establecido objetivos ambiciosos para lo que quiere lograr con miras al 2021. Sus planes incluyen una promesa de llevar el porcentaje de trabajadores en el mercado laboral formal de 30% a 60%, y asegurar que el 100% de los peruanos tengan agua limpia las 24 horas del día. Estos objetivos serán difíciles de lograr, y establecen un punto de referencia claro en el que se juzgará su éxito en el cargo.

En general, creo que la principal fortaleza de Kuczynski es que tiene décadas de experiencia, no solo en el gobierno sino también en los negocios e incluso en el campo del desarrollo. Los peruanos por lo general están de acuerdo con esta evaluación: cuando en una encuesta reciente, Ipsos Perú preguntó a los encuestados por qué aprobaron al presidente, estos generalmente citaron su experiencia y preparación para el cargo.

Sin embargo, la experiencia de Kuczynski ha estado principalmente en el sector privado y hay un sólido argumento para decir que él es un mejor tecnócrata que político de primera línea. El apoyo que recibió durante la campaña presidencial del 2016 fue tibio, y todavía le cuesta conectarse con la gente. Los encuestados de Ipsos no solo criticaron los datos de Kuczynski en crimen y corrupción, sino que también se centraron en su personalidad, afirmando que estaba desfasado, era demasiado viejo y demasiado extranjero. Todo esto socava su popularidad, particularmente con los votantes pobres y rurales.

Lo que es más, Kuczynski no parece estar bien adaptado al tira y afloja de la política, lo que socava su capacidad para sellar acuerdos y seguir adelante con su agenda política. Esto es particularmente relevante dado el resultado de las elecciones del 2016, en las que Kuczynski ganó la presidencia, pero su partido Peruanos por el Kambio (PPK) ganó solo un puñado de escaños en el Congreso. El Congreso está dominado por el partido opositor Fuerza Popular, encabezado por su ex candidata presidencial, Keiko Fujimori.

Fuerza Popular ya ha demostrado que está dispuesto a tratar sin miramientos al gobierno de Kuczynski y sus objetivos de política (hasta ahora, han obligado a dimitir a un popular ministro de educación y han nombrado a dos partidarios sin antecedentes económicos en el directorio del Banco Central. Con los índices de aprobación de Kuczynski disminuyendo rápidamente, es probable que se animen a exhibir su fuerza aún más. El último presidente del Perú, Ollanta Humala, fue esencialmente un ‘hombre de paja’ durante gran parte de su mandato, debido a la obstrucción de los Fujimoristas. Desafortunadamente, hay una perspectiva muy real de que lo mismo ocurrirá con Kuczynski.

Forbes: ¿Cómo espera que la economía peruana se desarrolle en el 2017, y cuáles son los mayores obstáculos para avanzar?

Micklethwaite: A comienzos del año, las previsiones de crecimiento para el Perú fueron bastante optimistas. Al inicio del año, algunos analistas del sector privado pronosticaron que el PBI del Perú se expandiría un 3.4%, mientras que el Banco Central del Perú pronosticaba un crecimiento de más del 4%. Si bien esto es definitivamente deslucido en comparación con el tipo de crecimiento que el país estaba registrando hace una década, es bastante bueno dada la actual situación de los precios de las materias primas y que las tasas de crecimiento son más bajas en toda la región. A modo de comparación, el PBI de Chile probablemente aumentará en un 2% este año, y Brasil en solo 0.3%.

Sin embargo, una serie de desafortunados sucesos desde el comienzo del año ha afectado las perspectivas de crecimiento del Perú, y probablemente ahora estemos mirando un crecimiento del PBI de cerca de 2.5-3%. El escándalo de Odebrecht, en el que la constructora brasileña había sobornado a políticos peruanos durante varios años, es el principal de estos sucesos. Como resultado, el gobierno de Kuczynski terminó su contrato con Odebrecht para un importante proyecto de gasoducto y prohibió a la firma licitar en otros proyectos de infraestructura. Esto ha obstaculizado los planes del gobierno de estimular la economía mediante la inversión en grandes obras públicas.

Durante las dos últimas semanas, el norte y centro del país también han sido golpeados por inundaciones devastadoras. Varias arterias de transporte clave han sido bloqueadas o dañadas, incluyendo el ferrocarril utilizado para transportar minerales desde minas en el centro del país hasta puertos en la costa del Pacífico. Esto genera un riesgo de interrumpir las exportaciones de minerales, así como de impactar potencialmente la producción si los suministros no pueden ser llevados a las minas. Es demasiado pronto para evaluar completamente el daño, pero es probable que las inundaciones pongan un nuevo obstáculo al crecimiento.

Otra causa de preocupación es que si bien la producción minera ha estado creciendo a un ritmo saludable desde mediados del 2015, esto puede no ser sostenible. Aunque una serie de nuevos proyectos han entrado en funcionamiento recientemente, la cartera de los próximos proyectos luce algo débil. Esto se debe en parte a que los inversores están preocupados por la burocracia, que el gobierno se ha comprometido a abordar. Sin embargo, también refleja el malestar social generalizado en torno a los proyectos mineros, que es un problema complejo y profundamente arraigado y que no es probable que desaparezca pronto.

Otro problema es la falta de capital humano del Perú. En las pruebas del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) de la OCDE en el 2015, Perú se ubicó cerca del final de la tabla. Esto marcó una mejora desde el 2012 cuando estuvo último, pero Perú aún está muy lejos de competir con los países desarrollados, o incluso con otras economías regionales como Argentina, Chile y Uruguay. El gobierno actual lo reconoce claramente y ha esbozado planes detallados para reformar la educación pública, con el objetivo de lograr que el Perú llegue a la mitad de los rankings PISA para el 2021. Sin embargo, es probable que el progreso sea gradual y los bajos niveles de educación sigan mermando la productividad.

Por supuesto, no deberíamos ser demasiado pesimistas. Los sólidos fundamentos y la gestión responsable de los que he hablado antes no se desvanecen, y prevemos un crecimiento anual de entre 3.5% y 4% para el resto de la década. En resumen, el Perú está en una posición que muchos otros países envidiarían. Pero creo que es justo decir que el país no está alcanzando su potencial. Kuczynski está comprometido a ayudarlo a moverse en esa dirección y tiene algunas buenas ideas, pero no está claro si tendrá la oportunidad de implementarlas.

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